El contrato con tus alumnos

Cuando nos convertimos en profesores particulares, bien sea presenciales, bien en Internet, tendemos a olvidar una serie de cuestiones más o menos importantes por simple desconocimiento o descuido. ¡No podemos saberlo todo! Sin embargo, hay una que supera en peligrosidad a todas las demás. Bueno, igual es un poco exagerado hablar de peligrosidad, pero lo cierto es que más pronto o más tarde este olvido nos puede traer una buena dosis de frustración, enfado o simplemente no vamos a saber qué hacer. Estoy hablando de imponer unas normas y unos derechos al alumno.

Cuando comienzas una relación con una compañía telefónica, tienes que firmar un documento con todos los términos y condiciones sobre el uso, la disponibilidad, los problemas futuros, las cancelaciones, etc. Es un documento que normalmente está escrito con letra grande, es muy claro y no te genera ningún tipo de dudas. Vale, creo que en la última frase me excedí un poco en el uso de la ironía.

Lo que quiero decir es que necesitas presentar un contrato o un documento de condiciones a tus alumnos para que sepan cuáles son sus derechos y sus obligaciones. Esto puede evitarte disgustos, discusiones y frustraciones futuras. Le puedes llamar contrato, condiciones de uso de las clases o le puedes no poner nombre, pero yo le llamaré contrato para abreviar.

Ahora, lo que toca preguntarse es: ¿Qué temas deben o pueden ser descritos en un contrato? En realidad, se pueden describir muchos temas, pero recuerda que estás creando un documento que te cubra las espaldas en posibles problemas, pero que al alumno también le parezca útil y claro. Seguro que no quieres espantarlo con un texto demasiado técnico o farragoso. Vamos con los puntos que a mí me parecen más importantes.

Formas y momentos de los pagos

A nadie le gusta hablar de dinero con un futuro alumno (por mucho que nos guste recibirlo, ¡eso sí!), pero es necesario que le aclares desde el principio algunos puntos:
– Qué opciones tiene para pagar las clases (tarjeta de crédito, PayPal, etc.).
– Cuándo debe hacerlo (fecha límite o número de días disponibles).
– Qué ocurrirá en caso de no pagar la clase (tampoco exageres, ¡no es muy ético amenazarle con romperle las piernas!).
– Si debe pagar por adelantado o puede hacerlo a posteriori.

Paquetes de clases

Si ofreces la venta de paquetes de un número determinado de clases, has de indicar si el disfrute de estas clases tiene una fecha límite y si esta es prorrogable una vez, más de una o nunca. Además, puedes querer indicar si son o no transferibles o lo que ocurriría en caso de no querer aprovechar el paquete entero. ¿Le devolverás el dinero? ¿Dependerá de ciertas circunstancias?

Cancelación de las clases

Aquí entra en juego la flexibilidad que quieras ofrecer a tus alumnos. ¿Quieres darles una flexibilidad total y dejarles cancelar y programar de nuevo una clase en cualquier momento? ¿O prefieres ser, como diría una buena amiga mía, “un pequeño dictador” a la hora de permitir o impedir cancelaciones? Elige lo que quieras indicar, pero recuerda aclarar si es necesario en tu caso:
– Con cuánto tiempo de antelación puede cancelar una clase.
– Cuántas veces por mes puede hacer.
– A través de qué medios debe hacerlo.
– Cuándo puede programar de nuevo la clase cancelada.
– Si existe la posibilidad de cancelar una clase por segunda vez.
– Qué ocurrirá en caso de no cancelar la clase y después no presentarse o de cancelarla después del tiempo límite.

Por supuesto también debes aclarar qué ocurrirá en caso de que tú seas quien deba cancelar la clase. Es bueno que seas tan flexible o rígido contigo mismo como lo eres con el alumno. No te va a montar ningún motín por ser injusto en este sentido, al fin y al cabo no eres ningún barco pirata, pero detalles como este pueden hacer que el alumno pierda poco a poco la confianza que tenía en ti, por muy buen pirata que seas (¡o por muy buen profesor que seas!).

Uso de tecnología

Dentro de los problemas que pueden provocar una mala clase online, la mala elección de dispositivos o los problemas provocados por la tecnología son algunos de los más habituales. Por tanto, tal vez quieras indicar esto en tu contrato para evitar situaciones incómodas. En dicho apartado puedes recordar:
– Qué tipo de dispositivos (ordenadores, portátiles, tablets, teléfonos) debe usar el alumno en la clase para asegurar una buena calidad técnica de esta.
– Qué velocidad de Internet mínima es necesaria para tener una clase sin volverse loco por las continuas interrupciones de cortes de sonido o problemas de imagen. Por muy divertido que resulte ver la imagen de tu alumno congelada en un gesto raro, no deja de ser un corte de la clase que provoca frustración.

Si quieres saber los problemas relacionados con Internet más comunes que te puedes encontrar por el camino, quizás te apetezca leerte el artículo que escribí en su día: Problemas con internet en las clases online.

Devoluciones

En pocos casos vas a tener que devolver el dinero. Yo, sinceramente no recuerdo haberlo hecho nunca, afortunadamente, pero hay ocasiones en que puede ocurrir. Si quieres prever problemas es bueno dejar claro:
– En qué casos específicos pueden realizarse devoluciones y en cuáles no.
– Quién se hará cargo delas comisiones que dicha devolución pueda suponer.
– A través de qué canal se realizará dicha devolución

Vacaciones

Es raro que un alumno se queje porque tengas vacaciones, pero si crees que esto puede suponer un problema, indica que te reservas el derecho a, avisando con tiempo, tomarte unos merecidos días de descanso. Esto es muy conveniente en caso de que tus vacaciones se produzcan varias veces por año.

Modificación de las condiciones

Recuerda en el contrato que las condiciones pueden ser alteradas en cualquier momento, pero que avisarás con tiempo suficiente para que el alumno tenga derecho a aceptar o rechazar las novedades. No olvides mencionar a través de qué medio le harás llegar las modificaciones (normalmente a través de email).

Tus datos

Indica tus datos, que te identificarán como profesor y que darán un carácter más profesional y serio al documento. Puedes incluir tu nombre, dirección, forma de contacto y número de identificación fiscal.

Para finalizar

Usa un lenguaje claro y entendible por cualquier persona. Es decir, no seas como los típicos contratos que no somos capaces de comprender ni la introducción.

Plantéate el hecho de traducir al inglés o algún idioma que consideres recomendable el contrato. De ninguna forma es obligatorio, pero te en cuenta que cuanto mejor entiendan todas las condiciones, mejor para tu tranquilidad futura. El tiempo que vas a gastar en traducir el texto lo vas a ahorrar en preparación de tilas.

Si tienes dudas sobre lo que añadir a tu documento o cómo hacerlo, échale un vistazo a las condiciones expuestas por otros profes. ¡Ojo!, no estoy diciendo que las copies, sino que las tomes como ejemplo.

Si no estás seguro a la hora de aclarar cierta condición, puedes optar por indicar su forma más restrictiva, pero recordando que el problema puede ser analizado de forma individual. De esta manera, dejas claro el límite, pero no niegas una posible “negociación” del mismo si llegara a darse el caso. Al final, cuando llevas cierto tiempo con un alumno, seguramente termines siendo más flexible con él de lo que el contrato exige, pero esto ya depende de tu forma de ser o tus experiencias previas.

Obviamente, no te olvides de hacer que tu futuro alumno lea y acepte este contrato que tanto te ha costado preparar antes de comenzar las clases. Se lo puedes mandar por email, recordándole que el simple inicio de las clases asume que aceptaste dicho documento. Aunque no estaría mal que te enviase un email de respuesta en el que confirma que leyó el contrato.

Para ser sincero, en la gran mayoría de los casos no te va a hacer falta un contrato de este tipo. Pero, siempre hay casos en los que nos arrepentimos de no haber dejado las cosas claras antes de comenzar las clases. Como decía aquel programa de la televisión española, ¡más vale prevenir! (ahora me sentí algo viejo recordando dicho programa).

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