Cómo usar las redes sociales para conseguir alumnos

Este texto que estás comenzando a leer podría ser tratado como una continuación del que escribí acerca de por qué es bueno ofrecer productos gratuitos cuando eres profesor online.

Las redes sociales, además de para el uso personal que cada uno le quiera dar, también pueden servir para divulgar tu trabajo, anunciarte como profesor y ofrecer esos productos o servicios gratuitos de los que hablaba. La cuestión es que no todos tenemos tan claro como interaccionar en dichas redes. Qué publicar, cuándo hacerlo y qué beneficio nos puede reportar.

Fíjate en las redes sociales “físicas”

No hemos inventado nada, las redes sociales en Internet no son un invento novedoso de nuestra época. Han existido desde mucho antes que Internet. El propio Facebook comenzó a existir como una versión digital de aquellos libros donde aparecen las fotos de todos los alumnos con determinadas informaciones.

Piensa en cómo te relacionas con tus grupos de amigos, así como con los desconocidos cuando quieres entablar una conversación, cómo buscas alumnos pegando carteles en las farolas, qué fotos muestras a los que te conocen, a quiénes enseñas muestras de tu trabajo para promocionar, etc. Si lo piensas bien, basta con llevar la “realidad” al mundo online en contextos similares para conseguir resultados similares. Vale, tal vez no es tan simple, pero por ahí va el asunto.

Ten claro tu objetivo

Antes de comenzar a moverte por las redes tienes que tener claro lo que realmente quieres conseguir. Lo más normal es que busques nuevos alumnos pero también puedes querer atraer visitas a tu página web con el único propósito inicial de hacerla más popular o, incluso, convertirla en una referencia del tema que trata. Por ejemplo, puedes tener un blog especializado en enseñar a escribir textos de calidad en español y, de paso, atraer a posibles alumnos que quieran superar una prueba de dicho idioma donde el componente escrito sea importante.

La cuestión es pensar que en las redes sociales no todo vale. Si vas en busca de alumnos interesados en la escritura, no te va a servir de mucho compartir vídeos sobre el uso coloquial del español en la calle porque, por muy interesantes que sean, no tienen mucho que ver con tu objetivo.

Facebook: página o grupo

Una de las primeras acciones que tomamos para promocionarnos como profesores de idiomas en lo que se refiere a redes sociales es crear nuestra página profesional en Facebook. Por supuesto, en principio, es una buena idea, pero déjame que te proponga una alternativa: crear un grupo o comunidad. La página es perfecta porque puedes publicar tus contenidos y recibir comentarios, sin tener que preocuparte por nada más, tú lo controlas todo como administrador y editor. Eres la única persona que publica y, por tanto, eliges qué mostrar y qué no.

En un grupo, todos pueden publicar y, de esta manera, vas a tener que moderar el grupo para que no comiencen a aparecer post que no tienen que ver con el propósito del grupo, por muy bien intencionados que estos sean. Además, pueden publicar asuntos que pueden competir directamente con tu propósito de conseguir alumnos.

Por ejemplo, pueden añadir un curso gratuito del idioma que alguien encontró no sé dónde. Eso parece contraproducente, pero al mismo tiempo, si dejas clara tu presencia en el grupo como moderador y dueño del mismo, todo lo que compartan otros será visto, en una pequeña parte, como un mérito tuyo por estar en tu grupo.

Tanto la página como el grupo te deben ayudar a generar una visión de ti mismo como experto en el tema y lo que publiques o compartas debe ser contenido que realmente ayude en este propósito. Dar los buenos días cada mañana o publicar citas de famosos puede ser muy bonito y amable, pero, normalmente, no ayuda a crear una visión de ti como profesional de la enseñanza.

Ante el problema de tener que tomar una decisión sobre si crear una página o un grupo, te lo pongo fácil (aunque laborioso): ¿por qué no crear ambos?

YouTube: el éxito del esfuerzo

Si hay una red social popular después de Facebook es YouTube y, aún más, para los profesores. Seguro que habrás visto multitud de vídeos de otros profes enseñando todo tipo de cuestiones acerca de los idiomas. No te engañes, no es fácil. Te voy a dar una muestra: haz una búsqueda en YouTube sobre “cómo hacer un vídeo para YouTube”. Vas a comprobar que muchos de los resultados son pésimas ediciones con mala calidad de imagen, sonido o ambas. Lo que quiero decir con esto es que no basta solo con subir un montón de vídeos a vuestro canal, sino también hacerlos con buena calidad de sonido, imagen y, por supuesto, contenido.

Como puedes suponer, hay muchos profesores que enseñan tu mismo idioma, que han tenido la misma idea que tú y que suben continuamente contenido muy útil y, frecuentemente, bien hecho a esta red. No debes desanimarte con eso. Debes encontrar tu estilo, tu forma de presentar los contenidos y la información que quieres transmitir. Siempre habrá un público que conecte mejor contigo que con otros. Hay gustos para todo.

Yo no soy ningún especialista en YouTube, así que si quieres obtener más informaciones sobre este tema te aconsejo que veas este vídeo (y todo su canal, claro) donde Elena Prieto nos cuenta como hacer un canal en esta red social.

Instagram: el poder de las fotos… y los vídeos

Sobre Instagram solo te puedo decir una cosa: no la desprecies. No es solo una red donde publicar imágenes de lo bonita que es tu vida, incluso aunque no lo sea. Muchos profesores la usan con gran acierto para publicar consejos sobre el idioma, mini lecciones gramaticales, humor con palabras que aporte algo en el aprendizaje del idioma, etc. Si aún no estás al día en lo que puedes ofrecer en esta red, te aconsejo visitar algunas cuentas de profesores que llevan un tiempo usando Instagram. En este post del grupo de profesores de idiomas online en Facebook puedes encontrar algunos ejemplos.

No te olvides que Instagram también son vídeos y que, cada día, este formato va ganando más y más en importancia frente a los textos y las fotos.

¡Ah! y presta muchísima atención a los hashtags o etiquetas. No están para adornar o rellenar espacio, sino para que la gente encuentre tu foto o vídeo.

LinkedIn: eres un profesional

Ya sé que es obvio que eres un profesional, un profesor de idiomas. Pero, a veces se nos olvida que LinkedIn no es solo una red útil para directivos, ingenieros, abogados o profesionales similares. En esta red puedes encontrar de todo, también profesores de idiomas. No solo eso. En LinkedIn tienes una opción estupenda de llegar a posibles alumnos de un nicho profesional muy concreto. Y es que, una vez que hayas decidido a que tipo de alumnos vas a dirigir tus esfuerzos promocionales, si estos forman parte de un grupo profesional, esta red social va a serte de mucha utilidad.¡Sí! ¡Los profesores de idiomas también somos profesionales! Clic para tuitear

No se trata tan solo de tener un perfil atractivo. En LinkedIn también puedes publicar artículos o recomendar textos de otras personas. Aunque en un principio te pueda parecer poco productivo, la realidad es que con un esfuerzo relativamente bajo puedes llegar a gran cantidad de futuribles estudiantes. Tanto mi pareja como yo hemos conseguido unos pocos alumnos por dicha red sin centrarnos en absoluto en ella, así que no la desestimes.

Google Plus: inservible e imprescindible

Entrar en Google Plus es casi como entrar en una discoteca con todo en marcha: la música, las luces y los animadores… pero sin gente. No es que no haya usuarios en Google plus, de hecho los hay a millones, pero no son muy activos. Es cierto que depende del área e incluso del país.

Lo cierto es que de todos los productos que Google ha hecho, este no es el de mayor éxito. Sin embargo, es casi obligatorio estar, aunque solo sea pasar por allí de vez en cuando, hacer alguna visitilla, dejar algún comentario y publicar algún contenido. ¿Por qué? Porque Google es el buscador más usado y donde te pueden encontrar posibles alumnos. Google decide quién aparece ante o después en los resultados de las búsquedas. Te lo voy a decir claramente, la única razón por la que vale la pena tener presencia en Google+, es porque ayuda a estar mejor ubicado en los resultados de dichas búsquedas.

Twitter: revoloteando entre profesores

Sinceramente, no parece que Twitter sea una red muy útil a la hora de conseguir alumnos, sin embargo, es cierto que tampoco es descartable y, además, tiene la ventaja de ser muy útil a la hora de establecer contacto con otros profesores y estar atento a las últimas tendencias en el mundo de la enseñanza.

Vale, pero ¿cuándo y cuánto publico en cada red?

Uno de los artículos más repetido en el mundo del marketing digital es aquel que se refiere a cuándo publicar en cada red social (qué días y qué horarios son mejores) y con que frecuencia aportar contenido. A poco que leas alguno de estos artículos verás que cada uno te dará opiniones diferentes, horarios distintos y días variados para las mismas redes. Esto es porque no hay nada fijo. Depende mucho del área al que te dirijas.

No es lo mismo buscar a alumnos veinteañeros (sabes que los viernes y sábado por la noche no te van a leer ni locos), que parejas o personas con cierta rutina, cuyos domingos por la noche los pasan a menudo enfrente de la televisión y revisando sus redes sociales.

Lo único que te puedo decir es que pruebes: gasta unas semanas en probar diferentes días y horarios con tus primeras publicaciones. Usa un poco el sentido común (efectivamente a las 3 de la madrugada no te va a leer nadie, por muy bueno que sea lo que compartas). Y no te olvides de sacar partido a una herramienta gratuita y cada vez más simple de usar (al menos en lo básico): Google Analytics. Ver las estadísticas de las visitas que recibes, cuándo y desde dónde lo hacen te será de una utilidad enorme cuando quieras compartir contenido en el futuro.

Lo mismo ocurre con la frecuencia de publicación. Hay quien dice que en Twitter hay que estar enganchado perpetuamente, mientras que en Facebook con una o dos veces por día que publiques es suficiente. No hay una cantidad exacta. Prueba, pero, de nuevo, usa el sentido común. Observa tu propio comportamiento como usuario de las redes sociales. Qué te gusta ver y con qué frecuencia. Si a ti no te gusta ver información cada 10 minutos de la misma persona o página, tal vez al resto del mundo tampoco.

Y sobre todo, no publiques exactamente lo mismo en todas las redes. Mucha gente te va a seguir en varias redes al mismo tiempo y no tienen ganas de leer lo mismo repetidas veces. Y si lo haces, si publicas lo mismo en varias redes, hazlo en diferentes días, horarios y con diferentes textos de presentación.

La vida te da sorpresas

Cómo diría el cantante Rubén Blade, la vida te da sorpresas. Hace poco, un colega de profesión (Paulino Brener) publicaba en su página un divertido y sencillo ejercicio matemático como entretenimiento. No fue poca su sorpresa cuando comprobó que dicha publicación había alcanzado a más de 8 millones de personas. Se había convertido en viral sin comerlo ni beberlo. A veces, ni todo el esfuerzo del mundo sirve para encontrar alumnos, pero un leve gesto, una casualidad, un evento fortuito o una amistad adecuada pueden hacer que te lleguen en manadas.

No desistas, no te sientas frustrado. El momento nos llega cuando menos lo esperamos. Pero, todas esas sorpresas no ocurren porque sí. Hay un trabajo, una intención o un pequeño movimiento detrás de ello. Estar presente en las redes sociales puede traerte alumnos. A veces de forma directa, otras de forma indirecta y sin que tú te enteres. Todo trabajo tiene su recompensa.

Pero, hay una razón extra para estar presente en las redes sociales. Todo lo que publicas en ella, lo que comentas, lo que compartes lo que te gusta, las amistades y conexiones que haces, las imágenes, los vídeos, todo ello forma lo que me gusta llamar tu identidad digital. Eres lo que pareces. Por lo menos a ojos de los demás. Y todo lo que hagas público en las redes, formará desde ese momento parte de tu personalidad, al menos en su formato digital. Será la forma en que el mundo te conozca.

Y, actualmente, si no participas en las redes sociales, simplemente, el mundo no te conocerá.

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